Para los que la vivieron desde afuera fue un partidazo digno de una final de Interfacultades. Para los que lo vivimos desde adentro, por lo menos para Derecho, fue un golpazo a la ilusión de un grupo que soñaba con el tricampeonato.
No sé si vale la pena detenernos en el análisis pormenorizado del partido, creo que no hay crónica que le pueda llegar a hacer justicia. Fue un encuentro en donde ambos equipos demostraron que merecieron llegar hasta donde llegaron y lo ajustado del score resalta la poca diferencia que existía entre uno y otro. Por un lado, Ingeniería era un equipo ordenado, con un trabajo aceitado en defensa y en ataque, si bien siempre eran comandados por su Nº10, encontraba variantes a la hora de encarar el arco rival. Derecho fue el de siempre, con los mismos de siempre: La única premisa era jugar con el corazón, y como se sabe, a veces sólo con eso no alcanza. Fallamos en la definición, cosa que si existiera un "Paso a paso" del handball quedaría en evidencia que Derecho tuvo muchas oportunidades como para hacerse con la victoria pero los postes (que también juegan) ahogaron goles en las gargantas de los asistentes al encuentro.
Si bien en la mayor parte del partido el resultado favoreció a Ingeniería, Derecho supo empatarlo y estuvo a punto de conseguir la victoria, pero un par de contras bien ejecutadas por los ahora campeones en los últimos minutos terminaron por sepultar la ilusión del bicampeón, que quedó a 1 faltando 20 segundos y no pudo siquiera obligar al alargue.
Mis respetos para todos y cada uno de mis compañeros: Mariano, que se puso la cinta en la mano y salió a jugar a pesar de su enguince en tres dedos de la mano; Juanjo que fue dominado por la bronca pero que igualmente no cesó en su intento por buscar el arco; Facu que supo convertir goles que sirvieron de esperanza; Martín, que cuando las papas quemaban se hizo cargo de los penales; Seba que fue una fiera en defensa; Ricky que es como el Carlitos Tevez del equipo, pura potencia y encare; Augusto y Lucas que a pesar de no haber sido tan abastecidos por las puntas no dejaron de correr una pelota. Igualmente para los que jugaron poco y más para los que se tuivieron que quedar afuera y que se salían de la vaina por pisar la cancha. Gracias por el aliento desde el banco cuando las cosas me salieron bien y muchísimas gracias por el mismo aliento cuando me salieron mal. Mención especial para los Sres Tula y Regini que sin obligación alguna más que el sentimiento por la camiseta se hicieron presente para alentar, como Jaguar que con el tobillo hecho una empanada doble de Jamón, Queso y Tomate dijo presente, no sin lamentar no poder estar defendiendo al equipo en una instancia a la cual se llegó también gracias a su aporte.
Si hay algo que tenemos que rescatar del grupo es eso, la mentalidad de grupo: No he visto en un sólo partido en lo que va de mis 4 años jugando un sólo reproche dentro o fuera de la cancha con mala intención. Cuando uno se equivoca no se lo crucifica, no se lo señala con el dedo, todo lo contrario, se lo alienta a que siga para adelante. Eso la verdad es que no es para nada poco.
Otra cosa a rescatar es lo mismo de lo que nos sentimos orgullosos con los logros anteriores: No creo equivocarme si señalo que somos el único equipo que no entrena. Y no es un dato menor. Estamos convencidos de que con tener un poco más de minutos juntos entresemana se hubieran podido solucionar muchos de los errores cometidos en la anterior final. Por eso creo que lo que antes nos daba orgullo ahora es tiempo de repensarlo. Si queremos aspirar el año entrante a retomar el título, entiendo que es indispensable que el equipo entrene, por lo menos una vez a la semana.
No queda más que felicitar al equipo vencedor y doblegar mis felicitaciones a mis compañeros que demostraron que están a la altura de jugadores de primera y que tranquilamente podemos volver al primer puesto si hacemos las cosas bien.
Gracias por dejar todo cada domingo. Más no se les puede pedir
No sé si vale la pena detenernos en el análisis pormenorizado del partido, creo que no hay crónica que le pueda llegar a hacer justicia. Fue un encuentro en donde ambos equipos demostraron que merecieron llegar hasta donde llegaron y lo ajustado del score resalta la poca diferencia que existía entre uno y otro. Por un lado, Ingeniería era un equipo ordenado, con un trabajo aceitado en defensa y en ataque, si bien siempre eran comandados por su Nº10, encontraba variantes a la hora de encarar el arco rival. Derecho fue el de siempre, con los mismos de siempre: La única premisa era jugar con el corazón, y como se sabe, a veces sólo con eso no alcanza. Fallamos en la definición, cosa que si existiera un "Paso a paso" del handball quedaría en evidencia que Derecho tuvo muchas oportunidades como para hacerse con la victoria pero los postes (que también juegan) ahogaron goles en las gargantas de los asistentes al encuentro.
Si bien en la mayor parte del partido el resultado favoreció a Ingeniería, Derecho supo empatarlo y estuvo a punto de conseguir la victoria, pero un par de contras bien ejecutadas por los ahora campeones en los últimos minutos terminaron por sepultar la ilusión del bicampeón, que quedó a 1 faltando 20 segundos y no pudo siquiera obligar al alargue.
Mis respetos para todos y cada uno de mis compañeros: Mariano, que se puso la cinta en la mano y salió a jugar a pesar de su enguince en tres dedos de la mano; Juanjo que fue dominado por la bronca pero que igualmente no cesó en su intento por buscar el arco; Facu que supo convertir goles que sirvieron de esperanza; Martín, que cuando las papas quemaban se hizo cargo de los penales; Seba que fue una fiera en defensa; Ricky que es como el Carlitos Tevez del equipo, pura potencia y encare; Augusto y Lucas que a pesar de no haber sido tan abastecidos por las puntas no dejaron de correr una pelota. Igualmente para los que jugaron poco y más para los que se tuivieron que quedar afuera y que se salían de la vaina por pisar la cancha. Gracias por el aliento desde el banco cuando las cosas me salieron bien y muchísimas gracias por el mismo aliento cuando me salieron mal. Mención especial para los Sres Tula y Regini que sin obligación alguna más que el sentimiento por la camiseta se hicieron presente para alentar, como Jaguar que con el tobillo hecho una empanada doble de Jamón, Queso y Tomate dijo presente, no sin lamentar no poder estar defendiendo al equipo en una instancia a la cual se llegó también gracias a su aporte.
Si hay algo que tenemos que rescatar del grupo es eso, la mentalidad de grupo: No he visto en un sólo partido en lo que va de mis 4 años jugando un sólo reproche dentro o fuera de la cancha con mala intención. Cuando uno se equivoca no se lo crucifica, no se lo señala con el dedo, todo lo contrario, se lo alienta a que siga para adelante. Eso la verdad es que no es para nada poco.
Otra cosa a rescatar es lo mismo de lo que nos sentimos orgullosos con los logros anteriores: No creo equivocarme si señalo que somos el único equipo que no entrena. Y no es un dato menor. Estamos convencidos de que con tener un poco más de minutos juntos entresemana se hubieran podido solucionar muchos de los errores cometidos en la anterior final. Por eso creo que lo que antes nos daba orgullo ahora es tiempo de repensarlo. Si queremos aspirar el año entrante a retomar el título, entiendo que es indispensable que el equipo entrene, por lo menos una vez a la semana.
No queda más que felicitar al equipo vencedor y doblegar mis felicitaciones a mis compañeros que demostraron que están a la altura de jugadores de primera y que tranquilamente podemos volver al primer puesto si hacemos las cosas bien.
Gracias por dejar todo cada domingo. Más no se les puede pedir
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